Cada huelga es una jugarreta hecha a los trabajadores y las que no son declaradas con el único objeto de que la dirección sindical negocie con Estados y patronos y aparezca como portadora de la solución, lo son para cortar una agitación que llevaría a una verdadera huelga. Cada día se impone con mayor fuerza la evidencia de que para defenderse en lo inmediato, como para lanzarse al ataque del sistema, la clase obrera necesita imperiosamente arrancarse el grillete sindical. Mil huelgas salvajes en Europa y en América constituyen demostración irrecusable, excepto para mentes conservadoras que prefieren entrar en contradicción con la realidad viva antes que con lo dicho por Trotsky o por Lenin en otra época.

https://marxismo.school/archivo/1961-84%20El%20trotskismo%20stalinizado