Hoy tocaba carrera suave, por asfalto. Pues bien, cuando he adelantado a una mujer que estaba paseando al perro (sin molestarla en absoluto), esta se ha puesto a gritar como una descosida:

«TANTO CORRER, TANTO CORRER. OS PASÁIS EL DÍA CORRIENDO, NO SABÉIS LA DIFERENCIA ENTRE ANDAR Y CORRER»

Obviamente la carrera suave ha pasado a convertirse en un sprint hasta llegar a casa.