El sistema no falló a Maricarmen: funcionó como estaba previsto. Funciona cuando una persona se suicida ante un desahucio, cuando mueren trabajadores en accidentes laborales, cuando se deniega una incapacidad, un subsidio. Ni un mar de votos ni 350 diputades del Partido Comunista cambiarán esto, no sin sangre: el Estado se defenderá con todos sus resortes. El ejército español, si por algo se caracteriza, es por masacrar a sus compatriotas. El Estado no somos tú y yo: es la clase capitalista, la monarquía, la iglesia católica, el sistema de partidos, las fuerzas y cuerpos de seguridad, su seguridad. Es una guerra de arriba contra abajo. Necesitamos cambiarlo todo, porque nos va la vida en ello, literalmente. Y tenemos que hacerlo antes de que nos maten. Por ti, por mí, por Maricarmen, por todes.