Maricarmen no ha muerto, la han asesinado.

Ni sus caseros, ni las instituciones, ni los medios de comunicación de la extrema derecha tuvieron empatía con Maricarmen.

La echaron de su casa, la mandaron al hospital sin alternativa, haciendo negocio con su casa, con su vida y con su dignidad, que es la de toda la clase trabajadora.

No le importamos al Gobierno, con decretos que llegaron tarde y sin efecto, con dos legislaturas sin hacer nada con el problema de la vivienda, ni le importamos a la patronal, que se enriquece con nuestra plusvalía en el trabajo y en nuestras casas.

El mejor homenaje que podemos hacerle a Maricarmen es continuar la lucha para que no vuelva a repetirse un solo desahucio, para que dejen de enriquecerse con nuestro trabajo y nuestras vidas, por eso tenemos que paralizar el país, tomar las calles y los centros de trabajo.

¡Vamos a la Huelga General!

Imagen adjunta: Cartel con la foto de Maricarmen, el logo de CNT Madrid y el texto: Maricarmen no ha muerto, la han asesinado.