Yo heredé, me hipotequé para reformar (había que separar dos pisos) y viví ahí hasta que, ya en familia, nos fuimos al piso de mi pareja.
Tengo una inquilina que paga el precio de referencia que da la web del ministerio.
Mi orgullo no es ser rentista, es tener una vivienda fruto del esfuerzo de mis padres primero, y de del mío desde que empecé a trabajar en el bar familiar con 15 años hasta que pude currar de lo que estudié en la universidad, 11 años después.