Este martes estuve en Palencia, en el Congreso 'El Futuro del Cereal 2026'. Se habló de tecnología y genética, pero nadie nombró el elefante en la sala: la dependencia del gas natural.
Sin gas no hay fertilizante. Sin fertilizante no hay cosecha. El precio de los nitrogenados está ligado en un 70-80% al gas. España no tiene. La UE tampoco. Y hoy viene de rutas tensionadas: Ormuz cerrado, Bab el-Mandeb en manos hutíes, oleoducto saudí dañado.
La urea llegó a 857 $/tonelada en abril. Si vuelve a 700-800 €/tonelada, una explotación media de 150 ha afronta 130-200 €/ha extra. Con márgenes de 100-150 €/ha, eso no reduce el beneficio: lo convierte en pérdidas.
Mi propuesta: regenerar el sistema desde el suelo. Activar su biología, fertilización regenerativa de precisión y más materia orgánica para retener agua.
¿Podemos seguir construyendo el futuro del cereal sobre insumos que no producimos, en rutas que no controlamos y a precios que no podemos prever?
