La tarde estaba siendo tranquila. Habíamos conseguido ordenar la habitación y desmontar un mueble sacando todo lo que había dentro. Las cachorras jugando en el parque, yo con la perrita fuera del cerro y....... Oigo a la cachorrita ahuyar de dolor, como nunca la había escuchado. Está en la arena su padre está corriendo hacia ella. Ha caído desde el puente de piezas a tres metros de altura.
A la fuente. Sangra por nariz y boca. La limpio de arena. Tiene todos los dientes, la nariz no está rota, tampoco parece que tenga rota la mandíbula ni los arcos da la cara.
Sangra bastante de la nariz, pero mientras mi pareja va a por el coche y deja a la perrudita en casa consigo parar el sangrado de la nariz. Tiene el labio roto.
Al hospital.
Nos han atendido en seguida y estamos en casa.
No tiene ningún hueso roto, aunque se queja de la cadera. Tiene mil moratones y toca observar y tenerla en reposo una semana por la posibilidad de contusión cerebral.
Toca comer frío, blando y nada ácido. Se ha roto el frenillo, aunque tiene bien los dientes.
La cara hinchada y con magulladuras.
Está dormida abrazando su dinosaurio favorito. Es un T. Rex, tiene los dientes grandes y sonríe gracioso. Por eso la encanta.