De esa casita entran y salen gorriones todo el rato. Pían, se persiguen, se asoman por los diferentes tes huecos y revolotean alrededor. Todo el día, todos los dias. Y no me canso de mirarlo, porque me recuerda que el mundo entero podria ser así.

Imagen adjunta: Un muro de ladrillo con pinturas artesanas y clavado en él, una pequeña casa de madera para pájaros con muchas ventanas.