No os he contado que en el paseo matutino nos cruzamos con un hombre paseando a dos chihuahuas, uno blanco y otro negro, que resulta que se llamaban Uno y Cero. Preguntado si era informático me dijo que sí entre risas. Y ahí nosotros, con los perros, jugando y llamándoles: "Cero, ven", "Hola, Uno".
No sé, me parecen un puntazo de nombres.