Aprovechando que se lo tenía prometido a la niña y que hoy ya no ha hecho fiebre aunque siga con esa tos infernal me la he llevado a pasar la tarde al Retiro con el abuelo, a dar de comer a los patos, a los cisnes, a las tortugas y a los monstruos marinos caníbales con forma de pez que habitan la laguna del Palacio de Cristal. Tarde agotadora pero ha sido buen broche final del fin de semana.