Hoy he estado recordando la época en la que usaba discman.
Era una tecnología regulera: chupaba bastantes pilas, era difícil llevar uno en una mochila sin que saltara, era un poco mejor compacto que un walkman, etc.
Concretamente recuerdo un día que tenía prácticas de "aprendizaje y condicionamiento" un viernes por la mañana en invierno. Me tiré todo el viaje en autobús (el 5 de Tussam) intentando poner el discman en buena posición para que funcionara bien. No estoy seguro, pero creo que llevaba un disco de Flower Kings: había flipado mucho con el SMPTe de Transatlantic y estaba empollándome los grupos de los distintos músicos que participaban. La música no sé si la pillé de Audio Galaxy o de otro software posterior. A lo mejor era el Second Impact de Explorer's Club... En fin, algo de esa época.
También recuerdo escuchar muchísimo el OK Computer dando vueltas por la ciudad. En aquella época no conocía a mucha gente y acababa de dejar a mi novia adolescente y la carrera, así que pasaba gran parte de mi tiempo deambulando sin rumbo y con la cabeza hecha un cacao. Mi camino favorito era salir de Virgen de Luján hasta Salesianos de la ronda, meterme por el Trini y atravesar el centro (normalmente perdiéndome) y volver por Puerta Jerez para entrar por el Puente de San Telmo. Un buen pateo.
Tenía un estuche de Burger King donde me cabían diez discos. Ademas de los que he nombrado solía llevar: Exit Planet Dust, uno con cositas de CPV que me hice con canciones sueltas, Houses of the Holy, Images and Words, DSOTM, Nightfall in Middle Earth, etc.
No sé qué ha sido de todos esos CD-Rs. Tengo cariño por todos esos discos, pero es un afecto que de lejos traspasa aquel formato "bastardo".
No sé si me da coraje (u otro sentimiento negativo) haber escuchado demasiado esa música que no me correspondía por generación, pero de alguna forma... Supongo que ya no tiene solución 🙇