Allí donde se vislumbraba el horizonte, al barrio, la calle e incluso la casa...los obreros lanzaban planchas, taladreaban y gritaban como si estuvieran construyendo un futuro dentro del caos. Pero no, solo era el boom inmobiliario de una tierra de arroz y naranjas en un verano solariego. Y el sol iluminaba el rocio de las ocho de la mañana.