--El rodel de queso y el dovakin--
Erase un día tranquilo en la villa del dovakin de carrera blanca. El hogar alumbraba con su fuego la habitación principal al lado de la estantería de libros ignifugos. Dovakin se rascaba el culo recién levantado de la siesta. Era la hora de la merienda y no le quedaba en la casa nada más que pan, montones de pan, se diría que todo el pan de todo carrera blanca estaba en su baúl del pan. Pero, ni rastro de queso para acompañar la merienda.