Hoy se cumplen 26 años del naufragio del submarino K-141 Kursk en el mar de Barents, durante el primer ejercicio naval importante de Rusia en más de diez años, muriendo los 118 tripulantes de a bordo. Con el tiempo, se demostrado que el Kursk no había sido atacado por un misil estadounidense, como sugirió el Kremlin, sino que se hundió por la explosión de un torpedo interno, que provocó un incendio y la detonación en cadena de otros torpedos.

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