ocupa un espacio tan grande en mi ser que el hogar ya no será tan hogar cuando no esté.

@aurant1a Pasé por la pérdida de mi Yuki hace un par de años. No se acaba de curar nunca, ya lo sabes. Son bichitos demasiado hermosos. Pero ya pasado lo peor, sí que la recuerdo corriendo por los montes de asturias flipando con tanto cesped, jugando en la playa dando saltitos en la arena, la carita que ponía cuando le daba algo rico de comer, su respiración cuando dormía tan a gustito. Y el cliché de "le di una buena vida" se materializa y se hace real. Y luego pues vino Aki y más amor.