La idea de la IA como "superinteligencia" y posible "amenaza existencial' no es más que propaganda de los capitalistas para que le tengamos miedo a las máquinas que ellos controlan, en lugar de dirigir la rabia hacia ellos.
En la vida real, la IA nos es útil para cosas mundanas, y al mismo tiempo nos preocupan las consecuencias reales, como pérdida de privacidad, explotación, daños ambientales.
El problema es no tener medios de incidencia, individual y colectiva, sobre estos problemas.