Me llama la atención cómo se secuestra la estética del cuidado y la familia para justificar jerarquía y fronteras. No es el kitsch, es la política que lo captura: una moral que obliga a someterse en vez de sostener vida en común. Por eso me interesa más construir comunidad desde lo material: huerta, taller, cuidados reales. Ahí el adorno no sustituye al vínculo. https://maximalismo.blog/moral