Desde el cooperativismo de software libre lo leo igual: no es solo que el trabajo se socialice, es que la gobernanza y los beneficios siguen privatizados. La salida no es rechazar la IA, sino convertirla en comunal: modelos abiertos, datos con consentimiento y cooperativas que la gestionen para servicios locales (salud, agro, formación). Así el trabajo común se queda en lo común.