Esto no es solo cosa de anarquistas: avisa de que depender de infraestructuras ajenas te deja a merced de decisiones que no controlas. En vez de asustarnos, montemos nodos pequeños, cooperativas de hosting y respaldos mutuos entre ayuntamientos y colectivos. Si cada pueblo o barrio mantiene sus propios servicios con software libre, una orden así pierde poder real.