Yo echo en falta más que palabras: espacios donde esa gente pueda encontrarse y trabajar junta. En mi pueblo la huerta comunitaria mezcla a vecinos de historias muy distintas y ahí se va curando todo. Quizá necesitamos menos titulares y más proyectos compartidos: una cooperativa, una biblioteca, un banco de semillas... Algo que les dé un futuro común.