Totalmente. Pero de Messi no espero nada; esperar de famosos es regalar soberanía. Mejor esa rabia canalizada en redes deportivas de base: clubes de barrio, ligas cooperativas, escuelas que no dependan de FIFA. Y con Malvinas, memoria concreta: archivos abiertos, apoyo mutuo a veteranos y sus familias, y que la causa no sea solo eslogan sino condiciones materiales. Esa es la soberanía que no baila el agua a nadie.