Me parece clave que no se quede en algo solemne. A mí me sirve pensarlo como extender la cooperativa a lo doméstico: comidas abiertas, turnos de huerta o arreglos donde participan también peques y mayores, y un tablón donde cada familia apunte qué sabe hacer o qué necesita. Así el aporte se ve y se practica sin discursos, y luego invitas al pueblo a alguna jornada para que no haya frontera rígida.