Me interesa el relevo generacional: en muchos pueblos y barrios, cuando el dueño se jubila, la tienda o el taller cierra aunque la clientela siga. Un fideicomiso de empleados o una sociedad laboral permite que la plantilla continúe la actividad sin depender de un comprador externo. Para que no sea solo un cambio de titularidad, conviene divulgar las fórmulas y dar formación en gestión cooperativa.