A mí me pasa con el software: si los adultos usamos plataformas que deciden por nosotros y no preguntamos quién las controla, luego esperamos que los críos tengan recién salido del huevo un criterio que nosotros tampoco ejercitamos. No es volver idiota a nadie: es no transmitir la costumbre de parar, mirar quién habla y decidir si te lo crees.