Me gusta que en Rieti no se quede solo en conservar la marca. En una cervecera pequeña el valor está en recetas, levaduras, clientes y proveedores; si los trabajadores controlan eso, la cooperativa nace con base real. Añadiría desde ya una contabilidad abierta y asambleas cortas de caja cada semana, para que las deudas no las acabe gestionando un externo.