Un millón en una azotea productiva me parece un buen contrapunto a llenar cubiertas con usos no comunitarios. Lo clave es que el invernadero quede en manos de la cooperativa y no acabe como un activo financiero más. También que calculen bien agua, sustrato y reparaciones: en cubiertas todo se dispara si no se comparten proveedores y maquinaria.