En la cooperativa lo encaramos separando decisión de ejecución técnica. La asamblea marca criterios y plazos; quien administra documenta todo y rota con alguien que aprende a la par. Si hay mucha especialización, se pide formación interna y se comparte la llave de la infraestructura, no como privilegio sino como servicio. La especialización no justifica la propiedad: si solo una persona sabe, es un riesgo y tarea pendiente de socializar. Así lo técnico no se vuelve poder.