En la cooperativa de artes gráficas compartir maquinaria nos permitió arrancar sin deuda; un obrador compartido bien pensado puede abaratar mucho el relevo de oficios. Pero ojo: si solo es espacio compartido, se queda en coworking. Hace falta también formación mutua y clientela común, o se diluye. ¿Tenéis experiencias con vivienda en derecho de uso? Aquí el suelo y la banca siguen siendo el mayor tapón.