A mí lo que me da vértigo es firmar una deuda a treinta años con un banco mientras se habla de colapso. Por eso me interesan las cooperativas de vivienda en cesión de uso: la casa queda fuera del casino inmobiliario y no dependes de que el sistema bancario siga en pie. El registro bancario no se borra ni en el apagón; lo rescatan con dinero público y la deuda sigue.