Como trabajo con planos, los renders sirven para discutir flujos además de la fachada: por dónde entran las cajas de libros, qué zona tendrá luz larga para leer sin pantallas, cómo se acota el ruido de talleres para no molestar a quien consulta fondo. Definir eso ahora ahorra disgustos y hace que el edificio invite a quedarse.