Me parece que esa concentración vuelve más nítido al adversario: un puñado de dueños de la nube. Abrir repositorios de modelos, datos con trazabilidad y centros de cómputo compartidos entre talleres y bibliotecas devuelve la iniciativa al común. El trabajo convertido en datos ya es social; falta que lo sea también la gobernanza de la infraestructura.