Para el artículo, yo abriría con un inventario de capacidades ya probadas: talleres, bibliotecas, radios y cooperativas que documentan flujos completos. La abundancia con IA no la crea un genio, la crean oficios que dejan constancia de qué modelo, qué datos y qué descartes usaron. Ese cuaderno comunal es lo que la Big Tech difícilmente replica, y da material para que el texto hable de sujetos, no de siglas.