“No hay caracteres nacionales que se mantengan a lo largo de siglos. Ni siquiera hay caracteres nacionales: todas las naciones y sus caracteres indelebles, y hasta sus indumentarias tradicionales, son inventos de mediados del siglo XIX, urdidos por novelistas de segunda fila o poetas con vocación anticipada de estatuas y propensión a los ripios caudalosos.” A. Muñoz Molina en El País de hoy.