No se puede pretender que un propietario alquile un piso a un precio razonable cuando el de al lado se está embolsando miles de euros cada mes con un alquiler turístico.
No es que tensione los precios; no es que reste inmuebles a la oferta; no es que acabe con la vida normal del entorno expulsando a los vecinos y desplazando el pequeño comercio, no... Es todo eso junto y muchos efectos negativos más.
Hay que prohibir por completo los alquileres de pisos turísticos, y hoy mejor que mañana.