Buenos días, niños y niñas:
Bueno, pues se acabó el mundial. Espero que, como pronosticaban alguno por estos lares, la extrema derecha no aumente sus seguidores por haber ganado España. No porque te guste una selección te conviertes automáticamente en fascista. Y sí que el fútbol distrae, pero solo engaña a los de siempre.
Por otro lado solo quiero dejar constancia de que la supuesta nobleza del deporte solo se vio en el equipo ganador. Y me alegro de ello, porque si quien gana es el fullero, el que salió solo a destruir el juego rival, hubiera quedado un muy mal ejemplo para las futuras generaciones de futbolistas. Y en los momentos finales del partido y en la entrega de premios se vio claro. Unos celebrando y los otros, agrediendo y dando la espalda al campeón.
Me alegra que, por una vez, ganase el ejemplo correcto.