Buen día, miserables.

Hace hoy sesenta y nueve años los soviéticos lanzaron el primer satélite artificial.

Y como el espacio orbital se sentía tan amplio, por décadas no hubo mayores intentos de regular su uso. (También porque la ley internacional es increíblemente peluda cuando se juega tanto, como demuestra lo que pasó y pasa con las armas nucleares.)

Pero eventualmente la naturaleza cancerosa del "desarrollo" capitalista llenó ese vacío.

Que Don Kessler se apiade del resto de nuestra infraestructura espacial, porque los incentivos no promueven ni prevención ni captura de chatarra. Y las ventajas de corto plazo de negar el acceso al espacio al enemigo pueden verse tentadoras para ciertas repúblicas bananeras con hipertrofia maligna del presupuesto militar.