@ElenaMusk @Maripili
Ya tengo una edad, y en mi juventud he podido llegar a alguna cala en coche. Durante el día, el principio de la arena se usaba de aparcamiento y por las noches, cuando ya no había coches, las parejas metían los suyos a los lados para estar más escondidas y disfrutar de la luz de luna y el sonido de las olas.
Lo único incómodo era la palanca de cambio. Por eso había que ponerse en los asientos traseros.