Soy miope magna. Llevo gafas desde los 3 años, así que ver mal era simplemente mi normal. Hasta que un día empecé a ver mucho peor y supe que esto no era lo de siempre, que cambiar de gafas no iba a arreglarlo.

Retina tocada. Mácula tocada. Dioptrías que dan miedo. Al borde del glaucoma. Y nada de esto tiene cura.

Llegó el miedo, la ansiedad, la incertidumbre. La casi depresión. Y después, poco a poco, el asumir -si es que lo he hecho del todo- que ya no hay vuelta atrás. Que mi vida va a ser distinta. Que voy a necesitar ayuda de vez en cuando. Y que la vida no se termina aquí.

Hay días que no quiero pensar y me lleno de cosas. Otros solo quiero el sofá y el silencio. Y luego están los días en que agarro el toro por los cuernos y aprendo a usar herramientas que antes no me hacían ninguna falta.

Ser discapacitada no me hace especial. Es una mierda, sin más. Pero tampoco me hace inferior, y no necesariamente me hace dependiente. La pelea más dura es la de mi cabeza contra mí misma, más que cualquier otra cosa.

La semana que viene vuelta a moverme administrativamente, vuelta a las revisiones. De regreso a la lucha contra el sistema y contra mis propios miedos.

H

@ElenaMusk animo con todo.

Usar herramientas es bueno, yo psicológicamente estaba tocadillo hace unos 2 años para atras y desde que empece a usar herramientas de la psicologa la vida cada vez mas torna mentalmente a mejor.
Si lo de la diabetes reciente me pilla hace unos años, me da el toc mental fijo.
Lo llevo bastante bien, veo la parte positiva de que me encuentro mejor también fisicamente, he bajado de peso y de verdad esque ni me viene largo estar a dietas.
Eso si, el sistema todos los dias nos pone a prueba a todos, no lo pone nada facil, yo hay dias que mandaria a la mierda muchas cosas pero al dia siguiente me da igual.
Que nada ni nadie nos haga sentir inferiores.