El mundo arde y parece que todo vaya a acabar en desastre inminente de forma permanente. Y yo solo tengo ganas de ver fotos hermosas (analógicas, especialmente) y de hacer fotos que me recuerden que el mundo sigue siendo bello, y a veces parece una posición egoísta y despreocupada, pero puede que sea mi forma de sobrevivir y conocer y re-conocer el mundo. Feliz domingo.
Sintonicen #fantasíaparadummies para más consejos sobre cómo sobrevivir al tedio.
Capítulo 954: Vértigo
Una cosa que me fascina en relación a la lectura de #fantasía es la manera en la que nuestro cerebro capta el lenguaje en ese escenario.
A medida que soltamos palabras, vamos estableciendo un tono, un ritmo y un color que va mutando a lo largo del texto. El asunto es que hasta que no definimos los límites del mundo que creamos, cualquier uso poético del lenguaje genera una disonancia en quien lea ya que, a no ser que se sugiera lo contrario, cualquier cosa es posible.
Si yo pongo esta frase «Pedro se derritió al verla», podría ser una frase manida para hablar de la atracción. Lo que pasa, es que igual ella era un espíritu vengativo ardiente y que tus ojos caigan en su órbita provoca que te derritas como una vela.
Las primeras palabras de un texto de fantasía son un paso al vacío. Por ello, existen las sinopsis, para que ese vértigo que sucede mientras caes en la literatura no sea tan brusco, porque ya sabes a lo que has venido.
Si yo empiezo con «La revolución empezó el día en que el fuego se volvió verde», podría ser una alusión a que usaron un elemento químico para modificar la combustión, meter un uso poético en el que realmente lo que quemaban eran dolares o simplemente que llegó un dragón con llamas escarlata que rompió el statu quo lo suficiente para que se pudiese dar esa revolución.
A mí me gusta leer variado e intento escribir variado. Además suelo betear a la gente y leerme retos que mandan compañeros de la escuela Phantastica, en la que llevo unos años. Eso hace que me encuentre con cada cosa... Y creo que todo el mundo debería probarlo, aunque fuese un poco.
Me refiero a esa sensación de: ¿qué estoy leyendo? ¿Qué quiere decir realmente? Os aseguro que en el 90% de los casos es una figura poética. Pero, cuando no lo es, es el órdago que te acaba de lanzar la persona que ha escrito ese relato (es una de las maravillas de las antologías).
¿Un órdago es una buena idea en la primera página de un libro? Sí. La respuesta es sí siempre. Engañar solo provoca decepción. Ya lo sé, no todas las historias van de lo mismo y poner un falso fantástico o un fantástico que aparece tarde son opciones perfectamente válidas, aunque creo que es mejor arriesgarse.
¿No es acaso mucho más potente que la montaña sangre?
¿Qué nos puede maravillar más que un bosque hable?
¿Quién será inmune a ver como a alguien le acuchillan con palabras?
Echadle creatividad. Que desborde. Que inunde. Que arrastre.
Cuídense.
Me estreno por aquí. Soy David Porto Díaz, escritor gallego residente en Madrid. He publicado Las manecillas del recuerdo (Monza Ediciones, 2026) y Samuel entre mundos (Libros Indie, 2025).
Vengo a hablar de libros que dejan poso, fantasía, memoria y lo que pasa mientras una historia todavía no sabe del todo en qué va a convertirse.
¿Qué estáis leyendo ahora?
Mi web: https://davidportodiaz.com