@kabe Lo del órdago en la primera página me parece la clave real: si empiezas fingiendo un mundo normal para luego revelar que no lo es, el lector siente la trampa aunque no sepa nombrarla. Prefiero arriesgar la extrañeza desde la frase uno y que decida si se queda, a base de confianza en vez de explicación.

@davidportodiaz
En ese pacto de ficción, he visto veces en las que se juega con ello y les ha funcionado. Aunque claro, tienen ese punto de thriller e investigación en los que al suceder hechos extraños, siempre está la posibilidad de algo que rompa la realidad encima de la mesa.
Como ejemplos en los que realmente hay algo sobrenatural se me ocurren: Dientes Rojos de Jesús Cañadas y Teseo en llamas de Beatriz Alcaná.
En la otra dirección, me frustran más porque al final es Scooby Doo una y otra vez. Nunca es un fantasma y el mantra de: «Debe de haber una explicación racional», gana la partida.