Hace justo un año, un día como hoy, yo me encontraba con el oído hecho una mierda. Y además de eso, se producía un apagón nacional que en la vida había vivido. Es un poco egoísta decirlo, porque hubo quienes pasaron unos momentos horribles, pero me gustaría otro igual. La paz que sentí durante esas horas no tiene precio.

Esa sensación de "no hay prisa, no debes explicaciones a nadie, está todo parado, no hay nada que puedas hacer pero no es culpa tuya ni de tu entorno cercano". Dormí una siesta larga con todo en silencio. Salí a pasear y disfruté de la calma que sólo ocurre cuando todos los aparatos eléctricos están fuera de juego. El puto oído fue lo único que me estropeó la historia. Estaría bien conseguir eso sin apagón.