Ayer cometí el error de opinar sobre un tema «candente» (la prohibición del burka en espacios públicos por un ayuntamiento de capital de provincia). Dos codas al respecto:
① «¡El burka es machista!»: pues claro que sí, quién lo niega. Algo éticamente indeseable no debe hacerse ipso facto ilegal.
② «Pues entonces qué hacemos»: algo más complicado y a más largo plazo. Más trabajo social. Desincentivar guetos. Incentivar actividades mixtas. Más influencia. Más poder blando. ¡Más inteligencia!