@caminaensilencio Yo no los culpo por mis miserias, pero sà soy confrontacional con los que han disfrutado de los beneficios de la socialdemocracia (o, más bien, de la lucha de los trabajadores) y han accedido a unas condiciones de vida bastante más cómodas que las de sus padres, y en vez de reconocer que esas oportunidades ya no existen para quienes venimos después, asumen posturas individualistas y meritocráticas y miran por encima del hombro a las generaciones siguientes.
Algunos de ellos, al acceder a la propiedad y a esas condiciones han adoptado posturas conservadoras. No serán ellos mis enemigos de clase, pero desde luego que nos ponen un palo en las ruedas.
La solución, claro, no es avivar la retórica del conflicto generacional porque esa no es la raÃz del problema. Pero es que lo que los adolescentes y jóvenes de hoy llevamos oyendo toda nuestra vida desde pequeños no es “Siento muchÃsimo ver cómo lo vas a tener más difÃcil de lo que yo lo tuve, en muchos sentidos“, sino “Lo que pasa es que lo habéis tenido todo muy facilito y os quejáis cuando tenéis una vida que ya habrÃa soñado yo“. Entonces claro que de ahà nace un discurso revanchista e indignado de “¡Oye! ¡Que en realidad en vuestra generación habéis tenido unas oportunidades que la nuestra nunca va a ver, y nos lo estáis negando!“. No digo que sea lo correcto, pero si no partimos de reconocer la realidad del adolescentado y la juventud y seguimos tratándolos con desdén... es un error del que parece que la humanidad no aprende.