Las interfaces actuales de apps (y webs!) mainstream son insoportables, probablemente de forma objetiva. Si nos las hubieran tendido así desde el principio, no sé si tanta gente se habría enganchado. Por el contrario, los cambios han sido progresivos: cada vez más publicidad y más larga (yo ya no soporto YouTube, me he desacostumbrado del todo), animaciones que están a medio camino del juego infantil y el casino online, los banners de las cookies, patrones diseñados para obligarte a ir no donde tú quieres sino por las secciones de la app que a la empresa le interesan... Al principio los algoritmos parecían una fuente de comodidad, algo que te haría descubrir nuevos contenidos; ahora son casi una barrera que te dificulta encontrar lo que tú venías a buscar en un inicio. Pero entre la progresión lenta y la inercia, se construyen el hábito y la normalización, claro.