@fanta en ese caso más valiosa si cabe tu respuesta.
Yo heredé, me hipotequé para reformar (había que separar dos pisos) y viví ahí hasta que, ya en familia, nos fuimos al piso de mi pareja.
Tengo una inquilina que paga el precio de referencia que da la web del ministerio.
Mi orgullo no es ser rentista, es tener una vivienda fruto del esfuerzo de mis padres primero, y de del mío desde que empecé a trabajar en el bar familiar con 15 años hasta que pude currar de lo que estudié en la universidad, 11 años después.
@jorgesanz me alegra leer que tu orgullo no sea ser rentista
@fanta @jorgesanz @selu Una amiga mía ha heredado el piso de su madre y se lo ha alquilado a un precio muy por debajo de mercado a la chica que cuidaba unas horas a su madre. No le ha pedido contrato de trabajo ni nada. El piso está reformado en una zona antes mala y ahora casi céntrica en Vitoria. Mi amiga no lo quiere vender porque tiene dos hijos y entonces piensa que el piso donde viven será para 1 hijo y el de su madre para el otro.
@editora @jorgesanz @selu por lo que leo editora tú amiga no compró para especular.
Me refiero a que posiblemente su orgullo sea su descendencia, haber realizado noseque pero no el "ser rentista".
A lo que voy es a que ser rentista no es algo a lo que aspirar o no tendría que serlo. Siempre existen casos pero... ¿Buscaron serlo?
En mi bloque un tal Javier tiene 7 pisos. No son herencias ni nada, son compras. Para alquiler y venta cuando el barrio se termine de gentrificar.
@fanta @jorgesanz @selu Uf, es que es otro nivel sí. Una cosa son los rentistas especuladores y otra la gente que por circunstancias alquila un piso. Mi amiga creció en una portería. Vivían en un espacio de 40 m2. Cuando yo solo tenía que preocuparme de estudiar, ella metía un montón de horas en un bar para sacarse la carrera. Viene de un entorno desestructurado y sí, su orgullo es que ahora puede darle a sus hijos otras facilidades.
Pero, ¿hay alguien que de verdad sea orgulloso rentista?
@editora Es que yo creo que queda claro que ser rentista implica hacer negocio con la vivienda y/o especular con el precio del alquiler. Igual de grave sería especular con la educación o con la sanidad, que son servicios o necesidades tan esenciales como la vivienda.