Israel está haciendo desaparecer pueblos enteros en el sur del Líbano.

Casas, escuelas, calles, huertos, cementerios, memoria. Todo reducido a polvo.

Lo hizo en Gaza. Lo repite ahora. Y el mundo oficial responde como siempre ante sus aliados: ciego, sordo y mudo.

La historia también juzgará el silencio.