En España además se confunde el sionismo en general con la tendencia más brutal y fascistoide del sionismo, asimilando una a otra cuando nunca han sido, ni mucho menos sinónimas. Se invisibiliza así su papel en la resistencia, aún minoritaria pero masiva, a la matanza y la destrucción de Gaza y la guerra en Líbano e Irán. Al no verse que existe una corriente masiva en Israel que no se alinea ni mucho menos con los planteamientos totalitarios, cuando no genocidas del actual gobierno, el antisemitismo se pone las botas al poder hacer creer que toda esperanza pasa por «echar los judíos al mar».