El horizonte que esbozamos hace años se está materializando. La TV pierde la hegemonía, las redes centralizadas encuentran cada vez más rechazo social, la soberanía tecnológica de personas y organizaciones empieza a ponerse en valor. Es el momento de volver a sacar las banderas del software y el hardware libre, de las redes distribuidas y sobre todo, de la perspectiva de la abundancia.