Lo que tienen en común el artículo de Ross Douhat y éste es que no entienden el salto de lo moral a lo político y es porque ambos, o seguramente la cultura estadounidense dominante, son incapaces de entender que la moral no es algo arbitrario que se juzga por sus propuestas inmediatas exclusivamente, sino la expresión de un programa, la materialización presente y limitada -pero performativa- del futuro que se anhela.