«La frase que se escucha mucho entre los críticos de la IA es: ¿Por qué nos imponen esto? O con ChatGPT, no es que la gente diga que no tiene ninguna utilidad, sino que dicen: **¿Por qué me obligan, en mi trabajo, a usar IA para hacer algo peor cuando podría hacerlo mejor?**

Por eso creo que gran parte del rechazo público a la IA que ha surgido en los últimos seis meses no se explica por la idea de que la tecnología no tenga ninguna utilidad. Tampoco se explica por la preocupación que les genera la existencia de propiedades técnicas específicas de los grandes modelos de lenguaje que podrían dar lugar a una IA descontrolada, a errores de alineación o a cualquier otro problema; esos son los argumentos que defienden la seguridad. Se trata de la IA como una especie de avatar de la capacidad de un pequeño grupo de multimillonarios de Silicon Valley para imponer su visión del mundo a todos los demás sin su consentimiento. Y creo que eso es precisamente lo que se repite en los debates sobre los centros de datos. No se trata solo de si consumirán tanta o tan poca agua. Sinceramente, creo que incluso si no hubiera desinformación sobre el consumo de agua, la gente estaría igual de enfadada con los centros de datos».
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@david @maximalismo estoy de acuerdo, y me gustaría ver datos de si ya estamos viendo una segunda gran renuncia o solo es en mi entorno.
Al menos en la ingeniería de software hemos pasado de ser artesanos a obreros en cuestión de meses. No generaciones como en la revolución industrial, meses, y el shock es fuerte.